Represión política y criminalización de la protesta.

En este mundo regido por la competencia de mercado que privilegia las ganancias  económicas sobre la vida; en un país como en el que vivimos donde más del 86% de la población vive en condiciones de pobreza y esta cifra aumenta cada año y los que nos gobiernan no hacen nada por revertir esta situación, al contrario, pues para que ellos sean ricos deben de haber millones de pobres; en una sociedad en las que los causes de participación política están acotados a elegir cada tres años a nuestros verdugos entre las opciones que nos presentan los partidos políticos que no representan más que a sus intereses protestar no es sólo un derecho, es una obligación.

Desde que han existido gobiernos e instituciones de poder han existido sus detractores. Algunos más honestos que otros, movidos por intereses diversos desde el simple cambio de poderes hasta aquellos que buscamos una transformación total y radical del orden de las cosas. Pero todos ellos tienen algo en común, han sufrido persecuciones por  parte del poder.

En este país existen cerca de 500 personas privadas de su libertad por cuestionar de una u otra forma al gobierno. Son presos políticos. Los hay pertenecientes a organizaciones político militares, sindicalistas, ambientalistas, campesinos. Hombres y mujeres.


Uno de los casos más graves es el de Ignacio Del Valle, líder del FPDT sentenciado a 112 años por el supuesto delito de secuestro. Junto a el están Héctor Galindo y Felipe Álvarez, también miembros del FPDT y sentenciados a 47.5 años además de los 10 compas en el Molino de Flores sentenciados a 31 años.

Detengámonos un poco más en el caso de Atenco para explicar la represión política y la criminalización de la protesta.

En un operativo que se llama de “control de población”, un operativo de corte militar, fueron detenidas 207 personas entre el 3 y 4 de mayo de 2006 y dos jóvenes resultaron muertos Todas ellas fueron torturadas y las mujeres sufrieron tortura sexual. Todas ellas fueron encerradas en el penal de Santiaguito y fueron liberadas poco a poco. Con este operativo quisieron vengarse de los atenquenses por la derrota de 2001 en el proyecto del aeropuerto, además que aprovecharon para dar un duro golpe a la otra campaña zapatista. El mensaje fue claro. A todo aquel que se organice y se interponga en los designios de los señores del dinero les espera la cárcel o la muerte.


En este operativo además intentaron humillar a las mujeres con los abusos sexuales para después ser tratadas de delincuentes, acusadas de delitos del orden común.

Y eso es lo que busca la represión. Rompernos como luchadores sociales, quebrar nuestras convicciones y que renunciemos a la lucha. Y con la criminalización de la protesta buscan que los movimientos se aíslen de la sociedad al ser considerados como delincuentes por esta y no como luchadores sociales que buscan un cambio.

Estas son las manifestaciones claras de la represión y no debemos de olvidarlas. 2 de octubre 1968, 10 de junio 1971, Acteal, Aguas Blancas, Oaxaca 2006, Atenco, Guadalajara 2004.

Sin embargo existen manifestaciones sutiles de la represión y criminalización que no debemos dejar crecer.

¿No nos hemos dado cuenta de que cada vez hay más policías?, ¿no nos hemos cansado de escuchar por la televisión la grave inseguridad en la que vivimos y que piden mano dura por parte de la autoridad? ¿Cuantas veces no nos ha parado en la calle una patrulla por el delito de “portación de cara” sospechosa o cresta y después de unos golpes  y de ser extorsionados nos dejan ir?

Debemos estar preparados, organizados antes de que ya no nos dejen ir.

Conocer nuestros derechos en caso de detención y si sufrimos algún abuso por parte de la autoridad denunciar, hacerlo publico. Sabemos que de nada o poco sirve, sin embargo pensamos que es peor el silencio y que piensen que nos pueden hacer lo que quieran.

Tener siempre un número telefónico a donde comunicarse en caso de detención o represión.

Bueno, medidas existen varias, lo importante es estar organizados para nuestras acciones, ya sea una marcha, un bloqueo, una pinta, una tocada. Debemos estar conscientes de que como luchadores sociales, como anarquistas, somos susceptibles de ser reprimidos. No buscamos generar paranoia o miedo con esto. Simplemente señalamos un hecho real y proponemos una forma de abordarlo.

Organizate y lucha.

Libertad a todos los presos.

¡Abajo los muros de las prisiones!.

Cruz Negra Anarquista-DF

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