Huye Xosé Huye

Xose Tarrío González nacio en 1968 y criado en el marginal barrio de Kananga, uno de los barrios más pobres de la desigual ciudad coruñesa. Su padre era un borracho con el que era imposible convivir, por tanto a José no le quedó más respaldo que el de su madre que tuvo que trabajar como una loca para cuidar de sus 5 hijos.  

Cuando xose tenía 11 años fue ingresado en un internado, sus padres tenían problemas  estaban siempre discutiendo y no vieron otra salida que el ingreso en este centro. El internado era una secta católica, completamente autoritaria, con un régimen muy rígido y unos profesores muy dados a las palizas y los castigos brutales como el de estar varias horas con 1 libro en cada brazo sin poder moverte, o el menos refinado método de apalearte con un palo hasta dejar al crío reventado en el suelo. No se si algún preso salió de entre los profesores de este internado, pero seguro que si salieron muchos presos de entre sus alumnos: la pobreza, marginación, represión, odio, castigos arbitrarios y desproporcionados… se hacían patentes cuando todavía no era ni un adolescente.

 A los 14 años pasó al reformatorio de Palavea y finalmente al Reformatorio Especial de Tratamiento y Orientación donde permaneció hasta los 16 años para aprender a delinquir y a odiar al poderoso desde muy joven.

 A los 17 años entró por primera vez en la cárcel. Era una tontería de robo pero tuvo que cumplir los 6 meses que le metió el juez ( con un poco de suerte, o en su defecto dinero, no la hubiese cumplido). Salió cumplida la pena pero al año volvería a entrar para cumplir una condena de 2 años, 4 meses y 1 día por un robo sin violencia. Aquí empezaría su infierno. Al poco de ingresar en prisión se entera que está enfermo de SIDA ya que por aquel entonces era heroinómano. 

Xosé estaba hundido, era joven, y un novato en la cárcel pero nunca se olvidó de sus amigos. Un preso con fama de navajero desafió a Lolín, un colega íntimo de José, a un duelo a navajazos. Decidió dar él la cara y una vez que coincidieron en el patio le metió un navajazo en la boca del estómago para darle un escarmiento y forzar el traslado. Los nervios le jugaron una mala pasada, el cuchillo se torció hacia arriba partiendo la aorta abdominal, si entrase recto hacia las tripas la herida no sería grave. Esta zona tiene fama de segura, el propio Xose pediría más tarde a un compañero que le apuñalase en la boca del estómago para forzar el traslado al hospital e intentar ahí la fuga. Esto demuestra que Xosé no le quiso matar.

 Los jueces no tuvieron piedad y le pusieron una pila de años de condena hasta rozar los 200 años de condena. 

Lejos de rendirse, Xose se enfrentó a las contrariedades con más fuerza que nunca, primero dejó la heroína y luego el resto de drogas incluido el tabaco. Empezó a hacer deporte fue cogiendo conciencia política poco a poco, primero soñaba con la liberación del pueblo gallego para luego pasarse al anarquismo siempre centrado en la lucha por los presos ( los más marginados de esta injusta sociedad). Esto y su libro  Huye Hombre Huye ( uno de los pocos libros que tratan con realismo la vida en prisión y sin duda alguna el más representativo) lo convirtieron en uno de los más claros ejemplos de la lucha contra las cárceles y del apoyo a todos los presos, sin distinguir jamás entre políticos y comunes.

 Después de 16 años de encierro ( sólo interrumpidos por 3 días de libertad gracias a una espectacular fuga en la que él y su compañero Redondo se apiadaron de 2 guardias civiles que no estaban demostrando tanta piedad) le refundieron todas sus penas en una sola de 20 años, como ya tenía cumplidas las 3⁄4 partes de la condena le “dieron” la libertad de golpe sin concederle previamente ningún permiso  para habituarse progresivamente a la vida en la calle.

 Al poco de salir de la cárcel dijo que iba a seguir luchando y que no se iba a olvidar de quienes le apoyaron cuando estaba preso, y así lo hizo. Primero se pasó por el único colectivo anarquista de Coruña, pero luego se movió  por toda España dejando bien claro que no le gusta encasillarse en un colectivo y que prefiere ir por libre colaborando con los distintos colectivos anarquistas.

Su salud era perfecta, se le veía muy tranquilo y lleno de ilusiones pero poco a poco esta mierda de sociedad le fue destruyendo. Primero se rompió su relación con su novia ( llevaban varios años como pareja a pesar de la dificultades que supone el presidio para tener una relación estable), luego vio como sus antiguos compañeros o estaban muertos o estaban presos ya que la cárcel y el SIDA han destrozado generaciones enteras dentro de un barrio marginal como el de Kananga.

Tanta adversidad hizo que se hiciera adicto a la cocaína ( en la calle las drogas son una de las principales válvulas de escape para evadirse de la monotonía y las decepciones cotidianas). Poco a poco se fue deteriorando su salud, perdió mucho peso y se encerró un poco en sí mismo. Ésta era la situación cuando 6 de noviembre de 1997  fue detenido por la policía acusado de 3 robos. El interrogatorio en comisaría se limitó a sus ideas políticas y a las organizaciones con las que mantuvo contacto, sin preguntarle nada por los supuestos atracos. Fue torturado durante 3 días y le provocaron un corte en el brazo de unos 60 puntos. La herida era cerca de las venas de la muñeca por lo que perdió muchísima sangre. La policía dice que la herida ya la tenía Xose cuando lo detuvieron, por eso los policías lo llevaron a comisaría para hacerle una chapuza en vez de llevarlo directamente al hospital, como se puede ver los policías no saben ni mentir.

 La mala fe de la policía queda de manifiesto en sus muchas contradicciones e irregularidades. Sin ir más lejos, los 2 primeros robos de los que le acusan no los pudo cometer porque estaba comiendo con su madre cuando se produjeron. En el juicio por estos atracos quedó de manifiesto que iban por Xosé. 

A pesar de todas las irregularidades la jueza le declaró culpable de los 3 atracos y le condenó a 10 años y medio, esta sentencia todavía se puede recurrir en la Audiencia Provincial.

El 2 de enero de 2005 Xosé murio. A Xosé lo mató la cárcel, la falsa democracia, el Estado, la tortura y la indolencia de una sociedad que prefiere lanzar a miles de personas al olvido detrás de las rejas y  mirar hacia otro lado.   

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